Entrevista con Felipe Noé

Felipe Noé

Y por ejemplo en música o en cine,  ¿Algo que te haya gustado?

Bueno, música he tenido siempre para trabajar y además pongo música, pero generalmente clásica porque quiero estar tranquilo a veces pongo jazz a veces pongo algunos tipos populares pero por lo general música clásica, tango no me fascina salvo cuando oigo tipos como Salgan que lo siento como un pianista de jazz, por ejemplo. Por lo general la música con voz humana no me atrae tanto, salvo que la voz sea fantástica prefiero la música instrumental. En un momento, en los años sesenta, me gustó mucho el primer rock, digo Jimi Hendrix, pero después sobre todo lo que llaman el rock argentino me parece lamentable, totalmente lamentable. Ahora  estoy abierto a todas las experiencias musicales pero una cosa es que me interese y otra cosa es que me guste en el momento que estoy trabajando, es un condicionamiento sobre todo que escucho en ese momento. En cuanto a literatura, leo más ensayos en relación a los temas que me interesan más que obras de ficción. No obstante, he escrito “Contra Poder”, que es una obra de ficción, y lo hice en una época que no estaba pintando. Pero por lo general si leo libros de ficción es más bien en vacaciones, no en el sentido de irse afuera, sino vacaciones entre un período y otro de que estoy manejando cosas.

¿Y algún libro ha influenciado algunos de sus trabajos?

A mí lo que más me interesa es lo teórico, tengo un autor que me fascina porque lo entiendo muy poco pero cada vez que entiendo algo es una conquista fantástica y es Hegel. Ahora, esforzarse para entender a Hegel o esforzarse para entender a críticos conceptuales… actualmente yo prefiero esforzarme para entender a Hegel, creo que vale más la pena el esfuerzo. Me interesa la concepción dialéctica de la historia, es la clave para entender muchas cosas.

¿Por qué le dicen Yuyo?

Porque una tía se le ocurrió llamarme Yuyo ahora ¿Por qué a ella se le ocurrió llamarme Yuyo? Yo no lo sé. “Mi Yuyito”, una tía mía muy querida que era casada pero no tenía hijos y me había tomado como hijo. Más aún, me decía mi hijo y a mí me armaba una confusión de chico, porque me preguntaba ¿Cómo yo soy hijo de mi tía? Me decía mi Yuyito y ahí quedo Yuyo y entonces después a mi hermana le decía Yiye y entonces quedamos  ella Yiya y yo Yuyo.


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