Entrevista con Felipe Noé

Felipe Noé

¿Por que citás a Victor Hugo y Matta?

Hago a la memoria de Deira, Greco Pellegrini y de la Vega quienes me ayudaron a comenzar la conformación de mi pensamiento sobre eso que llamamos arte. O sea, empecé a hablar y a elaborar en conversaciones con ellos. Matta, no sé por qué dijiste Matta, yo lo respeto mucho como artista Matta pero no está, no figura acá.

No, en el artículo relacionado con dibujo lo ponés como ejemplo a Víctor Hugo.

¡Ah! Sí, ya sé por qué hablo de Matta, porque Matta decía -igual que León Ferrari- “yo no sé dibujar” y Matta venía de la arquitectura, tenía toda una cosa elaborada en función de la perspectiva. Hay gente que tiene idea de que el dibujo es saber dibujar académicamente un cuerpo humano pero eso no es el dibujo, el dibujo es el lenguaje de la línea y hay gente que no sabe dibujar muy bien en el sentido académico y sin embargo tiene unos dibujos espléndidos, porque la línea es un poco lo que definen en el colegio: línea – sucesión de puntos. Por ejemplo, si León nunca ha dominado la figura humana, él no pierde el tiempo y compra un objeto y lo pone. Cuando tenía alumnos me acuerdo que le pedí a León que me prestara seis dibujos para mostrárselos a los alumnos y ahora está medio arrepentido de que me dio tantos dibujos, y los tenía para enseñarles a hacer líneas. En cuanto a Victor Hugo era  un dibujante extraordinario y que lo tienen olvidado porque la gente clasifica, pero los dibujos de Victor Hugo, o mejor dicho, las aguadas de Victor Hugo son notables. ¿Las conocen?

En el libro está,  hay alguna imagen en el libro, me parece de Victor Hugo.

Yo ahora te muestro.

¿Cuáles son tus referentes, cuando eras más joven o ahora?

Mi papá, si yo no hubiese nacido en el contexto donde nací no sé si hubiese sido pintor. Mi padre antes que yo naciera había publicado dos antologías de la poesía argentina, mi padre era secretario de redacción de una revista muy importante, fue secretario de una asociación que se llamaba Amigos del Arte. Me condicionó más para la literatura y la historia que eran sus pasiones. Él tenía el ojo abierto para todo lo que era la modernidad. Además, si bien me condicionaba para la literatura a mí lo que me gustaba más eran las figuritas, nadie me tuvo que explicar el arte moderno, los cuadros de Picasso, yo decía ¿Cómo la gente no entiende? Si es así la gente, tiene un ojo acá y otro allá. Como referente mi padre me influyó muchísimo, después son las opciones que uno hace de lo que te gusta, de lo que no te gusta. Siempre me encantó Goya, Rembrandt, ese tipo de cosas; la pintura moderna me interesaba toda. Cuando apareció el grupo “Madi” yo tenía, doce o trece años, y me acuerdo cuando iba a la Galería y exponían, los veía y decía “ Estos tipos están locos”, pero me encantaba. ¿Qué tiene que ver Madi con Rembrandt? Nada, pero ahí está un poco mí formación, era de cosas muy dispares que más o menos las junté luego con el tiempo.